A Nuestra Señora “La Virgen de la Antigua”, aunque se le tiene de titular de Nuevo Colón, en ninguna época desde la conquista hasta hoy, 1984 se le ha hecho la consagración oficial. Esta Iglesia desde los días de la colonia y desde la conquista misma, cuando alternaban el desempeño espiritual en ella las comunidades de los dominicanos y los franciscanos fue puesta bajo la protección y patronato de Santa Clara de Asís; (Hagiog) religiosa italiana nacida en el año de 1194 y muerta en 1253, fundadora de la orden franciscana de las clarisas. Por los años de 1539 a 1544, cuando el Maizaque – Chirivita o Cherivita (quien comúnmente se le conocía: “El principal Cheribí”) como por entonces se le decía y se le pronunciaba, gobernante de la región de Cheribí, Apócope de Cheribita, aceptó ser bautizado; y como fueron los dominicanos los que lograran esto, le llamaron en honor a su patrono, Domingo, y conservó desde luego el nombre aborigen que ya tenía que era: “MONCAYAQUE”, y que con el correr de los días se hizo costumbre entre los españoles y aun entre sus mismos súbditos en llamarle Moncayan simplemente… A este personaje se le conoce con sus dos nombres: el español: Domingo y el Aborigen: Moncayán, y así pasó a figurar en los primeros libros de visitas de indias que hoy aún que se conservan fuera de la patria (en la biblioteca Nacional de Sevilla, en España) siguen (Diezmos y visitas en las tierras del Zaque – 1548 – Sevilla, España) siendo luz en la historia de esta región…
Como se ha dicho en otra parte de esta obra, después del bautizo de don Domingo, el Capitán Español Don Gonzalo Suárez Rendón regaló a aquel un lienzo con una bella pintura, (La Virgen de la Antigua) para el aborigen todavía desconocida. Por estos años, el calpisque del encomendero de Cheribí era un tal Miguel Sánchez, pariente cercano del responsable del incendio del templo del Sol en Suamox, quien había nacido en la región de Soria, de la Sierra Morena de Andalucía en España y quien desde su llegada a Cheribí se asentó en las dehesas de la parte alta de los aposentos en esta región y que él llamó: “SORIA” (hoy Sorca), en honor a la patria lejana… A este español por orden y encargo de su merced don Gonzalo, se le confió entre otras muchas cosas el cuidado y traída a estas indias del lienzo de la Virgen de los reyes y de los navegantes, cosa que así hizo en la segunda expedición que llegó al altiplano; que fue la de su arribo.
Autor: Juan Ángel Suárez C.
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