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NUESTRA SEÑORA DE LA ANTIGUA DE SEVILLA

Es una de las muchas advocaciones con que conocemos a la Virgen María, Madre de Dios e intercesora nuestra; escrito en el capítulo de los tiempos de la sabiduría.

La veneración a la imagen de María la Antigua, o la Sevillana como le dicen en la Península, se remonta a los primeros tiempos de la fe en España. El escritor Polo y Peyrolón afirma que es anterior a la invasión de los Sarracenos por los años 711. La pintura más notable fue hecha en la catedral de Sevilla, en uno de sus muros y cuando Abdelazis, hijo del rey Sarráceno Muza tomó en el siglo VIII a Sevilla y convirtió todas sus iglesias en mezquitas, hizo a la Catedral mezquita mayor, destruyendo las imágenes y signos cristianos que tenía. Pero jamás pudieron borrar la imagen de María la Antigua, Madre de Dios; dos y tres veces rasparon la pared donde estaba la Virgen con el hermoso niño, y la Virgen aparecía nuevamente con más notable brillo. Y cuando Abdelazis se presentó a ver personalmente el prodigio cayó involuntariamente con sus compañeros de rodillas ante la imagen de María la Antigua. Los Sarracenos resolvieron entonces levantar un muro por frente a la pared, y cosa maravillosa algunos cristianos veían a María a través del muro cual si estuviera detrás de hermoso cristal. Arrojados los Mahometanos de España, el rey de Castilla y de León, San Fernando, va a reconquistar a Sevilla y a que la mezquita mayor vuelva al servicio de Catedral y a ser el templo predilecto para el culto a la Virgen de la Antigua.

Allí meses antes la venerable imagen se dejó ver de los Sarracenos, pues con estrépido sorprendente cayó el muro de piedra que lo ocultaba hacía cinco siglos; aunque el hijo de Mahoma rechace el muro varia veces, el milagro de caerse éste se repite. Anhelaba grandemente San Fernando ver la imagen prodigiosa de María la Antigua, cuya fama extendieron los católicos de toda aquella región, y cierto día “en medio de un éxtasis inesperado fue el santo rey conducido por una guardia de Ángeles a las plantas de la portentosa efigie y después de haberla venerado a su sabor, regreso al campamento sin que los moros hubieran podido nada contra la persona del Augusto Guerrero” tiempo después el rey venció a los moros, entró a Sevilla, y recuperó la mezquita que desde entonces fue convertida en templo católico donde los cristianos rinden con piedad, veneración y gracias a la amorosa imagen de la Virgen de la Antigua, patrona de Sevilla. Los reyes de España en todos los tiempos tuvieron especial amor a la Madre de Dios; pero notoriamente desde el siglo VIII se vivó en ellos cierta veneración y predilección por el culto a la Virgen “Nuestra Señora de la Antigua”, devoción que podría llamarse real y que era el trasunto del amor del pueblo, de ese amor que los conquistadores y los mismos aventureros que se lanzaron a la América iría en su corazón. Esos en todas sus aventuras y sus penas, en sus temores, angustias y azahares, en sus plácemes, triunfos y alegrías invocaban a la Virgen de la Antigua; ella era la Santa María de Colón; ella la Santa María Mayor de Urabá; ella la a quien Balboa, Pizarro y Enciso denominaron La Antigua del Darién, y la que les amparó con prodigios en aquella región contra las inclemencias de la tierra y en el mar y los inspiraba en la conquista. Hallándose en grave peligro de naufragio en el golfo del Darién los conquistadores Diego de Nicuesa y Alonso de Ojeda, invocaron con fervor a la Virgen de la Antigua y ofrecieron levantarle una capilla en acción de gracias si les concedía salir a tierra. La Virgen de la Antigua los salvó. Mas tarde en la lucha con los indios de la región mandados por el cacique Cemaco y ante un número de 500 combatientes aguerridos Balboa y sus compañeros temieron ser vencidos, por lo cual hicieron voto de dar a la ciudad que fundaran el nombre de la predilecta imagen de Sevilla si obtenían la victoria. Alcanzada ésta, la ciudad del cacique recibió el nombre de Santa María la Antigua del Darién, en 1510: allí se levantó además el templo ofrecido, que en 1513 fue consagrado como la primera Catedral a la Santísima Virgen de la Antigua en tierra colombiana y allí fue también la primera sede episcopal. El conquistador Enciso que fue uno de los combatientes contra el cacique Cemaco, además de contribuiral cumplimiento del voto de levantar la capilla a Nuestra Señora de la Antigua del Darién, hizo diputar un peregrino que a nombre de los conquistadores fuera a visitar el santuario de Sevilla. Los demás extendieron la devoción a la prodigiosa protectora por los países del sur; por eso en Quito se venera aun en la Iglesia de San Francisco y en el Perú en la Catedral de Lima, le dedicaron una rica capilla a la entrada de la nave izquierda donde piadosamente se venera una bella, grande y milagrosa imagen, del retablo ostenta en caracteres dorados esta inscripción: “Nuestra Señora la Virgen de la Antigua”

La confianza y devoción a la Virgen de la Antigua no sólo era peculiar de los reyes católicos quienes al confirmar los privilegios a Cristóbal Colón después de invocar la Santísima Trinidad agregaban: “Esto para gloria de Nuestra Señora, a quien tenemos por señora y abogada de nuestros hechos”; sino que los conquistadores todos la propagaban en los países descubiertos. En la región del zaque, por ejemplo, Gonzalo Suárez Rendón y sus compañeros, debieron hacerla venerar, pues en Tunja, no más, hay en tres iglesias imágenes de Nuestra Señora de la Antigua: dos retablos grandes (el uno en Santo Domingo, el otro hoy en San Ignacio); dos pequeños, uno de ellos en Santa Bárbara, en cuyo archivo parroquial, hay constancia de la donación que una señora hizo de una finca para levantar allí un altar a la Sevillana Nuestra Señora de la Antigua. En todos ellos la milagrosa imagen está en pie; lleva en el brazo izquierdo al niño Jesús y lo acaricia ofreciéndole una hermosa flor, en tanto que dirige la amable mirada a sus devotos. Las coronan tres Ángeles y en esta se lee: Ave María Gratia Plena. Os saludamos, María, llena eres de gracias, a su vez el niño lleva consigo un pelicano en la mano izquierda… quizá por tener Gonzalo Suárez Rendón su casa solariega en la hoy llamada hacienda de Aposentos vecindario de Chiriví, aquí se fomentó más la devoción y el culto a la Virgen, Nuestra Señora de la Antigua, la imagen que en Chiriví hoy Nuevo Colón se venera, es un antiguo y hermoso retablo con fama de milagros al que visitan con frecuencia romeros de muchas partes que con fervor y confianza y con el amor de los primeros españoles vana a pedirle los divinos favores. Coincidencia especial: La Jaculatoria diaria de Cristóbal Colón a la Virgen era: “Jesús y María, nos acompañen en la vía” y este pueblo hace bastantes años cambió su nombre de Chiriví por el de Colón y la devoción a Jesús y María, la Virgen de la Antigua perdura aquí como herencia sagrada y siempre está palpitante por los favores de María en los peligros, en las enfermedades y en socorrer las necesidades temporales.

El templo que aquí se principió a levantar desde octubre de 1927 en honor de la Virgen, Nuestra Señora de la Antigua, será el mejor de esta región y es un aprueba palpable de la devoción que aquí y en los pueblos circunvecinos le hemos tenido. Además de una buena imagen de retablo que reposaba en el museo Nacional, trasladada hoy al museo de Arte Colonial, conocemos un cuadrito de Nuestra Señora de la Antigua en el templo de Pasca, allí donde pasó Lázaro Fonte, otro conquistador su prisión, la invocan quizá con otro nombre, más ella es la Virgen de la Antigua, la Virgen de Sevilla, la Virgen de los reyes de España, la Virgen de los conquistadores, la Virgen de los Hispanoamericanos y pudiéramos llamarla la patrona y señora de los Nuevo Colonenses. No hay que confundir a Nuestra Señora de la Antigua con la denominación de Santa María la Mayor de Urabá en esto mismo hacían referencia a la Sevillana, Nuestra Señora de la Antigua, por quien tenían especial dilección e invocaban con frecuencia.

Con el nombre de Santa María la Mayor designamos ordinariamente la Basílica de Roma consagrada a Nuestra Señora de la Nieves, o del Pesebre en tiempos del Papa Liborio; y se llamó mayor entre otras razones para no confundirla con otros templos menores dedicados a otras vocaciones; pues, por ejemplo, los Cartujos tenían el de santa María de los Ángeles, los Dominicos el de la Minerva, los Franciscanos el de Nuestra Señora del Ara Cely, los Agustinos los de Nuestra Señora del Pópulo y el de la Paz; los Carmelitas la de la Transpontina y los Servitas el de Santa María IN VIA. La antigua, como está dicho ya, data de muchos años, es conocida en Italia y en España y después en la América del Sur, su dulzura y predilección para los colombianos son tan admirables que el bendito nombre de la Virgen de la Antigua, la Sevillana, siempre estará e nuestros labios y regocijará nuestros corazones porque Nuestra Señora de la Antigua siempre es y será nuestra Patrona y Nuestra Madre.

La ciudad de Santa María de la Antigua en el Darién fue fundada en 1510 entre los ríos Darién y Tunela, hacia el sur donde está el pueblo de Titumate; se erigió en Sede Episcopal en 1513 y su primer obispo fue Fray Juan de Quevedo, Franciscano, quien vino en la expedición de Pedrarias Dávila y entro en la ciudad el 30 de junio de 1514; la administró cinco años y en este tiempo edificó tres templos: La Catedral, San Francisco y San Sebastián; pero no hizo la erección canónica, por lo cual su sucesor Fray Vicente de Peraza, Dominico recibió la Bula de León X para esto. En 1519 cuando se trató de trasladar la Sede Episcopal a Panamá, el rey español convino en ello siempre que no se abandonaran aquellas iglesias, traslado que es probable lo hizo de Peraza en 1521. De Santa María la Antigua salió la expedición de Balboa y éste divisó desde las cumbres del Chucunaque el mar del sur; l estandarte que portaba por un lado llevaba el pendón de Castilla y por el otro la imagen de Nuestra Señora de la Antigua. Hoy no existe la ciudad que fue la primera Sede Episcopal colombiana, pero su nombre vinculado al de la Virgen de la Antigua, vivirá siempre entre nosotros, pues en la historia, la Antigua del Darién será inolvidable. El retablo de la Virgen de la Antigua que hay en Nuevo Colón se afirma haber sido obsequio del mismo conquistador y encomendero de esta región, Gonzalo Suárez Rendón, al Maizaque, gobernante indígena de Chiriví, después del bautizo, probablemente entre los años de 1540 a 1544, y como en la ciudad de Sevilla, en Andalucía España, es venerada aquí en Nuevo Colón de Boyacá Colombia, y su fiesta se celebra con gran pompa el tercer domingo de enero de cada año, costumbre tradicional desde el siglo XVIII y costeada en los últimos veinticinco años por uno de sus devotos, el señor Isaías Cruz García.

Otras fiestas que se celebran con gran pompa, y que hacen parte de las fiestas patronales son: la de San Martín de Porres y San Francisco Javier que se llevan a cabo el lunes y martes siguientes al domingo en que se celebra la fiesta de “Nuestra Señora de la Antigua”. (Capitulo XIII, págs. 189 – 194)

 Datos tomados del libro: 

Monografía de Chiriví hoy Nuevo Colón
Autor: Juan Ángel Suárez C.
Año: 1986


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