Al Dr. Quintero le tocó ver y vivir un acontecimiento entre dos épocas: la demolición del templo que se iba con todo lo que él significó en la vida religiosa, cultural y social de un pueblo en más de tres siglos de existencia, con todo lo que él fue y representó para nuestros mayores. Y, que ahora el golpe demoledor de la piqueta, debía derribarse lo que fue sudor y esfuerzo de los antepasados. –Y ver y vivir el optimismo y entusiasmo con que se inicia el nuevo edificio, que es a un mismo tiempo: monumento de fe y demostración de lo que es capaz la ciudadanía de Nuevo Colón ante los siglos venideros…- Desde principio de este siglo el templo parroquial presentaba grietas en sus muros y por más que se reparaban, éstos se deterioraban más y más; por el año de 1920 se pensó en demolerlo y remplazarlo por uno moderno y de buena construcción, más como la parroquia no contaba con fondos, era muy poco el ánimo que había en los vecinos; hasta que la torre o campanario que se acabó de construir en 1746, se vino a tierra, por deterioro natural, el día 12 de noviembre de 1926.
Casi un año después, el 14 de septiembre de 1927, ya conseguido y aprobado el plano, se dio principio a alistar el terreno, pues para esta fecha ya los vecinos todos se habían interesado y habían allegado algún dinero y habían hecho ofertas y acopio de material. “El 3 de octubre de 1929 se dio principio a trazar y a formar las chambas para los cimientos de la torre y frontis del nuevo templo en esta parroquia de Nuestra Señora de la Antigua”. -Dice su párroco de entonces, Dr. Norberto U. Lozano en el libro de Actas No. 3 pagina 23: “el 3 de octubre de 1927 bendije la primera piedra de la primera hilera (a 8 metros bajo tierra) que servirá de base o cepa a la torre y frontis del nuevo templo, consagrado a la Virgen de la Antigua y al Sagrado Corazón de Jesús. Trazó esta parte y principió los trabajos en el mismo lugar y sitio de la iglesia vieja, el hábil maestro y constructor don Juan Barrera, bajo la inspección del párroco Sr. Norberto U. Lozano. Advierto sí que en mismo lugar del templo viejo di principio a la obra por cuanto el plano está adaptado y aprobado para este sitio.
A propósito, algunos dos o tres vecinos, han propuesto por fuera, es decir; (a mí personalmente nada me han dicho ni hablado ni escrito) que en la esquina sur les gustaría la nueva obra; pero ello es imposible: 1. No hay fondos para tamaño trabajo. 2. Habría que hacer otro plano que cupiera. 3. Para hacer desarrollar el plano aprobado ahí en la esquina sur, habría que tumbar un tramo de la casa cural, pues el actual plano con el crucero exige 16 metros de ancho y el dicho en sitio sur mide no más 13 metros. Es pues desacertada inconsulta y perjudicial la idea en el sitio sur…
Nuevo Colón octubre 10 de 1927
Firmado: Norberto U. Lozano”.
ÚLTIMA MISA EN EL TEMPLO VIEJO
En este día 14 de noviembre de 1927 celebró la última misa en el templo viejo el nuevo párroco Sr. Dr. Don Cándido Quintero, la que fue bien temprano y muy concurrida, al cabo de lo cual hubo procesión con el santísimo a la Capilla (en donde se dejó la reserva eucarística) la que se había arreglado para el caso y en la que se celebró misa algún tiempo, mientras se adelantó la obra del templo; y en éste, aunque provisionalmente, mientras se avanzaba más en el trabajo se celebró misa, sobre el mismo terreno y sitio que habían ocupado los dos templos anteriores, siendo este el tercero que existe en la vida religiosa de este pueblo. –Todo este día las campanas que ya se habían instalado en la plaza frente templo, en cuatro palos altos, tocaron plegaria 15 horas consecutivas; mientras cuadrillas de vecinos trabajaban afanosamente. Hacia 1930 ya se había cubierto un primer tramo, y la torre ya había subido hasta donde es piedra. Los sacerdotes que administraron la parroquia posteriormente, todos, en mayor o menor grado prestaron su ayuda y colaboración hasta ver terminado el trabajo en 1970 bajo la administración del presbítero Sr. Leovigildo Sánchez B, hijo de Nuevo Colón, hoy fallecido Q.E.P.D.
En esta obra, verdadera acción comunal, colaboraron todos los vecinos sin distingo político, social, de edad o económico. Toda la piedra de labor para el frontis, la torre y más; lo mismo que la común para cimientos fue hallada dentro del vecindario y suministrada y acarreada a bueyes gratuitamente por los vecinos. Lo mismo sucedió con la arena y la madera. La cal se extraía y se cocinaba en la vereda de Invita de esta comprensión, en la finca del señor Gervacio Orjuela. El ladrillo y teja se hizo aquí mismo, a excepción de alguna poca cantidad que se trajo de Chía y Sogamoso. El plano fue elaborado por el reverendo padre Fray Hugo Orjuela de la Orden de Santo Domingo y costeado por el señor Jesús Junco (quien pagó 200 pesos en oro). La obra la dirigió el maestro constructor de iglesias, Jacinto Hernández, a quien se le pagaba cinco pesos diarios, dirección que ejercitó desde 1927 hasta 1933, los maestros canteros se trajeron de otros pueblos, lo mismo los maestros albañiles a excepción de don Benjamín Páez Gonzáles, quien harto colaboró. Los obreros comunes los dio la comunidad de Nuevo Colón en forma gratuita.
Los baldosines del piso los vendió “Manufacturas de cemento Samper S. A.” y el maestro que principio la baldosinada lo suministró la misma empresa, terminó este trabajo Juan Ángel Suárez C. el friso y la pintura fue ejecutado por maestros de aquí conjuntamente con foráneos. La instalación eléctrica fue hecha gratuitamente por Juan Á. Suárez… En toda la construcción, por motivo de esta no hubo accidente grave que lamentar. Tal es el origen del Templo que hoy tenemos… -Por el año de 1928, por interés e insinuación del párroco, se fundó aquí una banda de músicos, la cual constaba de 14 integrantes, con instrumentos de la exclusiva propiedad de cada uno, la cual dirigía don Eladio Pulido. Esta agrupación se desilvió 2 años después por la indiferencia ciudadana y por falta de ayuda económica.
Datos tomados del libro:
Autor: Juan Ángel Suárez C.
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